El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, volvió a quedar en el centro de la escena después de lanzar fuertes críticas contra las grandes potencias del fútbol mundial. Durante una conferencia realizada en República Dominicana, el dirigente pidió reducir la brecha entre las asociaciones más poderosas y aquellas con menor desarrollo, en un contexto marcado por tensiones internas y por el freno a uno de los proyectos económicos más ambiciosos de su gestión.
El discurso se produjo durante una reunión con la Unión de Fútbol del Caribe (CFU), organismo perteneciente a la Concacaf. Allí, Infantino recibió el respaldo de los representantes de la región y defendió la necesidad de aumentar las inversiones destinadas a las 211 asociaciones miembro de la FIFA.
“Algunos, por desgracia, no necesitan ni quieren que otros crezcan, pero tenemos que reducir esta brecha entre los países grandes, muy grandes, y todos los demás”, afirmó el presidente del organismo, en una crítica que tuvo como destinatarias implícitas a las principales potencias del fútbol internacional.
Infantino pidió más oportunidades para los países menos poderosos
El dirigente también reconoció el trabajo realizado por las federaciones más desarrolladas, aunque insistió en que el crecimiento del fútbol mundial no puede quedar concentrado únicamente en ellas.
“Los grandes están haciendo un gran trabajo, y les elogiamos y les felicitamos, y, obviamente, también deberían seguir creciendo, pero tenemos que dar una oportunidad a todos los demás. Tenemos que encontrar inversiones para todos los demás, oportunidades para todos los demás”, sostuvo.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado para la conducción de la FIFA. En las últimas semanas, Infantino debió retroceder con el proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que buscaba abrir parte del negocio comercial del organismo a capitales privados.
La propuesta contemplaba vender a inversores una participación del 20% de los derechos comerciales correspondientes a las competiciones organizadas por la FIFA, incluida la Copa del Mundo. Sin embargo, la iniciativa generó cuestionamientos dentro de distintas confederaciones, entre ellas Concacaf y Conmebol, ante el temor de que pudiera afectar los ingresos y el control económico del fútbol internacional.
Frente a la falta de consenso, Infantino terminó dando marcha atrás con el proyecto.
“Es importante que se escuche”
En medio de ese escenario, el presidente de la FIFA destacó especialmente el respaldo recibido durante su visita al Caribe y remarcó la importancia del diálogo dentro del organismo.
“Es importante participar, entablar un diálogo, expresar puntos de vista y opiniones; han pasado muchas cosas en las últimas semanas y es importante que se escuche, que se preste atención y que también se pueda expresar lo que se siente”, señaló en declaraciones a los medios oficiales de la FIFA.
“Así que, en general, creo que es algo positivo; estoy muy, muy contento con todo el apoyo que recibo aquí”, agregó.
El mensaje adquiere además una dimensión política por el calendario que afronta la FIFA. Infantino se prepara para el próximo Congreso de Rabat, previsto para el 18 de marzo, una cita que aparece como determinante para su continuidad al frente del organismo.
En ese escenario buscará consolidar un nuevo mandato sin una oposición formalizada hasta el momento. Antes de esa instancia, el dirigente parece haber elegido reforzar su vínculo con las asociaciones menos poderosas y colocar nuevamente en discusión uno de los principales debates internos de la FIFA: cómo repartir los recursos y reducir la enorme distancia económica que existe entre las principales potencias y el resto del fútbol mundial.